ESTILO DE VIDA SANO: ADIÓS AL ESTRÉS

estres-2-300x229¿Quién de nosotros no ha escuchado decir a alguien que la ajetreada cotidianidad del trabajo, la casa, la familia, la situación económica y hasta el tráfico de la ciudad le genera estrés?

Hoy en día padecer de estrés es muy normal sobre todo en las personas que habitan en grandes ciudades cuyo ritmo de vida es mucho más acelerado que las personas que viven en el campo.

Aun cuando pueda parecer que hay personas que no padecen de este mal, esto no es cierto. Bien sea en menor o mayor grado, las personas están sometidas a estrés en diversas situaciones de su vida familiar o laboral. La diferencia está en el manejo que cada quien realice del estrés a fin de no verse afectado en su estado de salud.

El manejo que una persona le dé al estrés dependerá de muchos factores, pasando por su personalidad, tipo de estrés y hasta de factores genéticos y vivencias durante su infancia.

Cuando la reacción ante un estrés es rápida el cuerpo envía a la sangre cortisol y adrenalina, lo que ayuda a que la persona se concentre en el problema enfrentado y consiga reaccionar y tener fuerza para hacerle frente. Después de pasado el momento de estrés el cuerpo vuelve a la normalidad.

En cambio, si esta situación sucede de manera frecuente el cuerpo no podrá responder con la misma velocidad y al acumularse el cortisol y la adrenalina en la sangre le conllevará problemas de salud. Entre los más frecuentes están los relacionados con los dolores estomacales, ya que debido al estrés la digestión sufre trastornos que también pueden derivar en diarrea; alteración en el sistema nervioso que se manifiesta en pérdida de sueño, ansiedad y depresión; obesidad, por el aumento del apetito; alteración en el ciclo menstrual en el caso de las mujeres o impotencia o pérdida del apetito sexual en el caso de los hombres, entre otras alteraciones en la salud.

Obviamente el estilo de vida de la persona puede ayudar a mejorar o empeorar su condición, por lo que es importante reconocer qué actividades pueden evitar que su estrés cotidiano degenere en alguna patología grave.

Aunque consideres que el ajetreo diario no te permite tener algunos minutos para ejercitarte, aleja esa excusa de tu cabeza y comienza a identificar qué actividades puedes incorporar a tu rutina diaria, sin necesidad de dejar de hacer ninguna de las tareas a las que estás habituado. Por ejemplo, si en algún momento del día tienes la opción de elegir ascensor o escaleras, utiliza estas últimas; si al aparcar el automóvil en el estacionamiento tienes la opción de aparcarlo lejos o cerca de la salida, elige la opción más lejana para que te obligues a caminar unos pasos más; si tienes la oportunidad de desplazarte a algún sitio caminando hazlo aunque veas que es una distancia pequeña, al fin y al cabo por algo se empieza.

Otra de las rutinas que debes incorporar para aprender a manejar el estrés de manera adecuada y evitar que degenere en alguna enfermedad, es identificar actividades que te relajen mentalmente. Mientras algunas personas encuentran en la lectura este escape, otras podrán encontrarlo en el juego, la fotografía, la música, armar rompecabezas, cocinar, etc. Lo importante es que sea una actividad a la que le dediques tiempo de manera frecuente. De hecho, en algunas empresas facilitan salones en los cuales los trabajadores puedan manejar el estrés con diversas actividades lúdicas o de entretenimiento.

Por último, pero no menos importante, es la alimentación. Efectivamente la comida chatarra incrementa la posibilidad de enfermedades estomacales, así que revisa tu dieta diaria y comienza a sustituir la grasa por vegetales y frutas.